El antecedente de la vuelta al mundo actual:
A partir del siglo XVI, entre la juventud noble de Europa, empezó a extenderse la costumbre de realizar un largo viaje al final de los estudios, para completar así su formación: El Grand Tour. Este viaje se emprendía acompañado de un mentor y se realizaban paradas largas en las que el joven recibía lecciones, ya fueran de pintura, arquitectura u otra materia. Francis Bacon, en uno de sus Ensayos, recomienda una lista de preceptos para que el viaje sea totalmente provechoso (escribir un diario, aprender el idioma de cada país por el que se pasa, visitar monumentos, cortes, tribunales, ruinas e iglesias…). Aunque en la mayoría de casos los viajeros perfeccionaban sobretodo sus artes mundanas.
Este tipo de viaje nació entre la aristocracia inglesa que viajaba principalmente a Francia y Holanda, pero al cabo de poco también lo hicieron franceses y posteriormente holandeses y alemanes. Con el tiempo Italia tomó el protagonismo en el tour, pues tanto la arquitectura y el arte de Nápoles, Roma, Venecia y Florencia, como sus cortes, eran sumamente atractivos para esos jóvenes. Estos viajeros al cabo de poco fueron llamados “Touristes”.
A partir del siglo XVIII, el Grand Tour sufre cambios significativos. Por una parte, la burguesía se emancipa económica y socialmente. Ésta, mucho más rigurosa que la nobleza, adopta el viaje como una parte esencial de su formación. El viaje se convierte de alguna manera en la expresión más radical de la auto-formación. Es bajo esta nueva corriente que, por ejemplo, Goethe realiza su viaje a Italia. Por otra parte, debido a que los fondos de la burguesía eran más limitados que los de la nobleza, los recorridos se vuelven menos ambiciosos y también más cortos.
Finalmente, a principios del siglo XIX, se puede decir que el viajero del Grand Tour ya se estaba empezando a convertir en el turista tal y como lo conocemos hoy en día. En esta época, el viaje que Gustave Flaubert emprende durante 20 meses por Egipto, Palestina, Grecia e Italia muestra que los horizontes viajeros se estaban empezando a ampliar.
Pasadas las dos guerras mundiales y llegados a un momento de estabilidad, la juventud de los países occidentales (sobretodo anglosajones) vuelve a reinventar el viaje de los viajeros Grand Tour. Nace la vuelta al mundo tal y como la conocemos hoy en día. Si comparamos los intereses y objetivos de esos viajes con los actuales vemos que, en ambos casos, se reflexiona sobre el hecho de que la experiencia viajera constituye un interesantísimo complemento para la formación de la juventud, tanto por el alejamiento del núcleo familiar como para el aprendizaje de nuevas lenguas. En cambio, los viajeors del Grand Tour sólo tomaban contacto con las clases altas de la sociedad, perdiéndose así una parte importante de la realidad y la cultura de esos países.

